lunes, 4 de octubre de 2010

Soy vuestra Luz de perfecto AMOR


Hoy recibí la gracia de ver cuán imperfecta soy, pero a la vez el consuelo de saber que Jesús me abraza en su infinita Misericordia y me acompaña para que mi nada pueda un día fundirse en Su grandeza y así hacer que reviva en Su resplandor y sea finalmente y verdaderamente feliz.
Padre, cuán difícil es transitar en este mundo tan poco confidente con las dulzuras que Jesús concede; cuán difícil es mostrar al mundo Su Misericordia, cuando las almas se vuelven a sí mismas y no quieren ver esa inmensidad de FORTALEZA Y DE AMOR que encierra el Corazón de quien la vida NOS DIO, de quien se hizo un pedacito de su glorioso Amor para salvarnos.
Tengo ansias de hacer conocer y AMAR la Eucaristía; tengo necesidad de que todos seamos abrazados por esa gloriosa FUERZA que REVIVE y nos hace estar alertas ante los desafíos que abruman nuestras almas.
Cómo seríamos, Padre, si no estuviéramos arraigados a tan inconmensurable mar de gracias; seríamos tan débiles e inconstantes, y aún lo somos, pero estamos resguardados ante tantos disturbios mundanos y tanto horror.
No se puede aún dimensionar cuánto AMOR irradia esa inmensidad Eucarística, ese pedacito de glorioso AMOR que nos abraza hasta la eternidad.
Es urgente hacer conocer lo necesario que es estar cerca de tan poderosa fuerza que nos protege y dispone a ser almas resplandecientes y fieles.
"Soy resguardo y fortaleza; Soy vuestra luz de perfecto AMOR. Soy auxilio inminente para vuestra salvación. Quien permanece en Mi Luz está al resguardo de Mi Corazón".

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