sábado, 18 de octubre de 2014

Reconfórtense en Mí, Soy vuestro consuelo y gloria



"Señor, aumenta nuestra FE y potencia en nuestra alma todas las bendiciones y gracias concedidas para nuestra salvación.
Míranos, Padre misericordioso y cólmanos de tu santa paz.
Renueva nuestras fuerzas debilitadas por el pecado y haznos fecundos en este peregrinar terreno para que sean nuestros pasos reflejo de bondad y mansedumbre".

"Cuando obedecen y permanecen en gracia están dotados de una fuerza superior y sobrenatural que los dispone a obrar sin limitaciones, siendo dóciles y pacientes a lo que mi Corazón les pide.
En todo caminar pedregoso y difícil se encuentra un Espíritu Pacífico que los acompaña, los resguarda y anima.
Reconfórtense en Mí, Soy vuestro consuelo y gloria".

Debemos confiar en que nada se pierde, todo puede ser rescatado y cuando algo nos parezca imposible, confiar en que la Providencia del cielo jamás abandona y jamás permite lo que no sea para mejorar nuestra espiritualidad.
Debemos sentirnos amados y perder el miedo. Es tan inmensa y providente la mano de Dios que solo si nos unimos a Él podemos VIVENCIARLA.
Vivamos en Dios, para Dios y al servicio de Él.


domingo, 5 de octubre de 2014

Les ofrezco unirse a Mi Pasión para renacer a un Amor candente y perpetuo


"Señor, sana nuestras heridas y protégenos, para que libres y puros emprendamos junto a tu plan divino un camino seguro de entrega y fidelidad; confiados en tu resguardo y fortaleza podremos servir y ser apóstoles dispuestos y entusiastas".

"En toda ocasión de entrega generosa, les concedo MI AMOR y los hago evidenciar con fortaleza y paz mi luz de esperanza salvífica y el anhelo de perfeccionarse cada día más junto a Mí.
No solo los hago evidenciar mi compañía sino también les ofrezco unirse a Mi Pasión para renacer a un AMOR candente y perpetuo".

martes, 20 de mayo de 2014

"Señor, encauza nuestras vidas para que descansemos en la paz de tu Corazón"



"Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz, redimiste al mundo".

"Señor, encauza nuestras vidas para que en medio de tantos oprobios y confusiones descansemos en la paz de tu Corazón".

"Cuánta confusión y ruptura reina en el mundo.
Cuánto han invadido a las almas que no encuentran consuelo porque el mundo las confunde, el mundo no les permite ver lo que merece ser visto y apreciado: mi Verdad.
El mundo solo resalta actos corruptos y hace diluir en medio de esa ignominia mi Luz.
Los hace perecer en las penumbras que acarrea soledad, tristeza y desconsuelo.
El mundo está tan convulsionado que no les permite ver lo que realmente los renace a mi paz, lo que los valoriza como personas y los hace ser almas dignas y felices, almas que se plenifiquen en un AMOR que los abraza con misericordia, los anima y los consuela.
Es mi Corazón un aliento necesario y urgente para que descansen y vivan en Mí.
Soy quien la vida les dio y quien se ocupa y ocupará siempre y cuando lo permitan, me abran su alma para que Yo reine en ella y para que cambie el dolor y tristeza en fortaleza y paz.
Los amo y me es muy gratificante que me busquen y que se aniden en mi misericordioso Corazón".

domingo, 4 de mayo de 2014

Mientras vuestras almas descansen en Mí, a nada deben temer


"Señor, te damos gracias por todo lo que nos pasa, por las caídas que nos fortalecen, por el dolor que nos purifica y por todo lo Tú dispongas, porque sabemos que es para nuestro bien.
Ayer pensaba pedirte que quites los dolores a quienes sufren sin consuelo, pero al mirarte en la Eucaristía, comprendí que lo  que más vale y más hace grata al alma para tu Reino es el alma dócil a tus designios, es el alma que se abnega a la Misericordia de tu Corazón y descansa en él.
En Vos,Señor, recobramos las fuerzas, nos levantas con tanto amor y nos animas a continuar en el camino hacia tu gloriosa Resurrección.
Padre del cielo, danos valentía para cargar el sufrimiento sin quejarnos, para que se nos haga gozo interior y nos prepare para encontrarnos en tu resplandor eterno y al estar cara a cara con Vos nos invada tu Misericordia y nos recibas con gozo en tan grata plenitud.
Vive en nosotros, Señor, no permitas que seamos inútiles, haznos siervos fieles y sensatos para tu plan salvífico".

"En vuestra resignación obra mi Amor y mi Paz.
Anhelen vivir en el dolor, anhelen ser almas que calmen el dolor de mi Corazón y que abran a los demás una ventana de esperanza, una luz que pese a los tormentos y turbulencias, no se apague.
No evadan las pruebas que son parte de vuestra purificación y vivan conforme a lo que de Mí se disponga.
Lo que más brilla en la eternidad es lo que más sufrió en la tierra.
Es el alma que se dejó moldear y derramó con confianza y entrega sus lágrimas en mi Corazón.
Es mi Corazón tan misericordioso que los libera de ataduras y de cadenas esclavizantes.
El dolor los eleva más a Mí, los hace acercarse cada vez más a mi glorioso Corazón.
No confundan dolor con desgracia.
El dolor es pura gracia y será vuestro consuelo eterno.
El dolor es un don, un glorioso regalo que se dispensa solo a los elegidos, a los que prevalecen en el camino de mi luz y perduran en el Amor.
Mis pequeños, no busquen ser comprendidos, el mundo no acompaña, Yo solo puedo comprenderlos y sostenerlos.
No tengan miedo, son mis fuerzas vuestras fuerzas, son mis destellos reposo para vuestras almas.
Mientras vuestras almas descansen en Mí, a nada deben temer.
Son como vasijas de barro que mientras conservan pura y límpida el alma, no se quebrantará, pero si la dejan contaminar, se quebrará y no vivirán para siempre".

martes, 29 de abril de 2014

Bendigo vuestra firme y fiel disposición de amar y querer gozar en la eternidad junto a Mi Misericordioso Corazón


"Señor, gracias por todo lo bueno que me concedes. 
Sé que nada es mérito mío, que lo bueno que obro es solo Providencia y que no debo aferrarme a nada, solo debo perseverar en la oración que me une fuertemente a tu Misericordia.
Gracias Padre Bueno porque te preocupas por mejorar mi corazón, por interceder con tan grande Amor y ternura.
¡Bendito seas Padre de Eterno Amor!
¡Bendita tu gran Obra de Misericordia!
Concédenos vivir siempre necesitados de tu paz, de tu luz, de tu perdón.
Auxílianos cuando nos desviemos del verdadero camino y recompone nuestras negligencias en una ofrenda digna para tu gloria, que nada nos distraiga Señor, para que con humildad y alegría vivamos arraigados a tu benévolo Corazón.
Dispón de nosotros y haznos gratos para tu Reino celestial.
Bendito seas, Padre amado.
Bendito tu misericordioso Corazón".

"No os aflijáis, hijos míos.
Los guío con venturoso Amor, no permitiré que se evadan de mi Luz. Nada podrá hacerlos cambiar, nada podrá contra Mí. 
Soy quien los guía y protege.
Soy el Pastor que vosotros necesitáis para reconstruir el Amor que se ha perdido, para que nuevamente brille en las almas mi Luz de esperanza.
Bendigo vuestros días.
Bendigo vuestra firme y fiel disposición de amar y querer gozar en la eternidad junto a Mi Misericordioso Corazón".

miércoles, 23 de abril de 2014

Con mi gracia les bendigo


"Señor Padre Misericordioso y Redentor, derrama en nosotros tus siervos tu bondad y benevolencia para seamos almas eficaces y perseverantes.
Haznos erradicar todo desconsuelo para que con alegría y humildad te hagamos conocer y amar.
Tú sabes que no es posible hacerte conocer en la tristeza y el desánimo y que solo tus fuerzas y tu consuelo nos hace resplandecer tu Amor.
Somos simples almas que necesitan ser iluminadas para encender el fervor hacia tu Misericordia.
Cuán grato es, Señor, hablar de la Eucaristía.
Cuanto impulso nos engendras para que amando esa simpleza tan pura en donde Tú resides podamos hacer que los demás también te amen y te adoren.
En tus puros destellos nos refugiamos y desde allí nos fortalecemos y nos plenificamos en tu filial amor.
Son tus gracias bendiciones que nos animan a continuar en la fidelidad y a rescatar con tu paz la soledad que abruma a muchos y que no les permite ver.
Papá del cielo necesito superar esta angustia que no me deja disponerme en totalidad.
Aplaca mis penas, aliéntame para que pueda traslucir paz y alegría.
Te amo Señor y necesito que también todos tus hijos vivencien el verdadero AMOR, el que nunca se apaga, sino el que ilumina hasta la eternidad.
Te amo Señor y te ofrezco todo lo que mi alma sufre.
Ven, Padre Eterno, a nuestro auxilio y líbranos de todo tormento mundano. 
Haznos luminosos para frente a tu plenitud nos unamos a Vos y nos llenemos de gozo celestial".

"En los caminos de Misericordia los acojo para que puedan ser almas refulgentes y animadas, con mi gracia les bendigo y los abrazo hasta mi misericordioso Corazón.
No teman, es vuestra morada mi plenitud en donde vuestra pequeñez descansará eternamente y se regocijará junto a Mí".

martes, 29 de octubre de 2013

Novena a Nuestra Señora de la Eucaristía (IX)


         Meditación

         Nuestra Señora de la Eucaristía es “la Mujer revestida de sol” (Ap 12, 1) y es la Mujer revestida de sol porque el sol es el símbolo de la gracia divina y la Virgen es la Inhabitada por la Gracia Increada porque es la Inmaculada Concepción, la Concebida en gracia y sin mancha de pecado original, la Inhabitada por el Espíritu Santo desde su Concepción Purísima. Si el sol es símbolo de la gracia divina, Nuestra Señora de la Eucaristía es la Mujer revestida de sol porque Ella lleva en sí misma al Sol de justicia, Jesucristo, Luz indefectible y Lámpara de la Jerusalén celestial.
Nuestra Señora de la Eucaristía es la Mujer revestida de sol porque Ella aloja en su seno, por la Encarnación, al Sol de justicia, Jesucristo, comportándose de esta manera a modo de diamante celestial que atrapa la luz solar para luego irradiarla: así como un diamante atrapa en su seno la luz del sol y, antes de irradiarla, resplandece con esta luz, así la Virgen María recibe en su seno virginal a la Luz eterna del Padre, su Hijo Jesucristo, para luego irradiarlo al mundo como Luz eterna que proviene de la Luz eterna, Luz que derrota para siempre las tinieblas del error, del pecado y del infierno. Y así como es la Virgen, así es la Iglesia, de quien Nuestra Señora de la Eucaristía es modelo, porque la Iglesia, por la liturgia de la Santa Misa, recibe en su seno purísimo, el altar eucarístico, a la Luz eterna del Padre, Jesucristo, y la concentra, cual diamante celestial, en la Eucaristía, irradiando al mundo la Luz del Padre, Jesús en la Eucaristía. Así como Nuestra Señora de la Eucaristía se comporta, en la Encarnación y en el Nacimiento milagroso de Jesús, como un diamante, porque atrapa en su seno virginal a Jesús, Luz que procede eternamente del Padre, así la Santa Madre Iglesia, por el poder del Espíritu Santo, prolonga y renueva la Encarnación y el Nacimiento del Hijo de Dios en la consagración, comportándose en la Santa Misa cual otro diamante sobrenatural que encierra a la Luz del Padre en las apariencias del pan y del vino, Jesús en la Eucaristía.
Nuestra Señora de la Eucaristía, la Mujer revestida de sol, recibe en su seno purísimo y lleno de luz a su Hijo Jesús, que es Dios Hijo y, como tal, Invisible, para revestirlo con su carne y con su sangre, como hace toda madre con su hijo, para luego darlo a luz al mundo como Pan de Vida eterna y de esta manera anticipa y prefigura la Santa Misa, en la que la Iglesia, Esposa de Cristo, Inmaculada y Santa y también ella revestida de sol a causa de su pureza, recibe en su seno purísimo, el altar eucarístico, a Jesús, Dios Hijo, para revestirlo con las apariencias de pan y de vino y así hacerlo visible ante e mundo, para entregarlo al mundo como Pan de Vida eterna.
De esta manera, siendo Nuestra Señora de la Eucaristía la prefiguración y el anticipo, en el que está contenida la Santa Misa, por medio de la cual la Iglesia da al mundo el Pan Vivo bajado del cielo, la Hostia Inmaculada que ilumina las tinieblas del mundo y del hombre, la Virgen de la Eucaristía se contrapone así al oscurecimiento de la fe en la Eucaristía, puesto que Ella ilumina las mentes y los corazones para que los hombres puedan reconocer, en la Eucaristía, no a un simple pan bendecido en una ceremonia religiosa, sino al Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado, que está vivo y con su Cuerpo glorioso y resucitado en el Santísimo Sacramento del altar.
Nuestra Señora de la Eucaristía es la Mujer que, en el Apocalipsis, protege al Niño del ataque del Dragón: “El Dragón se detuvo delante de la Mujer (…) para devorar a su hijo en cuanto diera a luz (pero) la Mujer dio a luz a su hijo y este fue arrebatado al trono de Dios” (12, 1-5): en esta defensa que la Virgen hace de su Hijo Jesús, está representada la defensa que la Iglesia, con su Magisterio infalible, realiza frente a todas las deformaciones de la fe en la Eucaristía, porque así como en el Apocalipsis el Dragón intenta matar al Niño, así en la historia de la Iglesia las herejías intentan, con sus errores, matar la fe verdadera en la Presencia real de Jesús en la Eucaristía. Pero esta defensa de la Virgen representa también la defensa contra los ataques de los paganos y satanistas que buscan, de todas las maneras posibles, profanar la Eucaristía.
Por este motivo, a sus devotos, Nuestra Señora de la Eucaristía les concede la gracia de imitarla a Ella en su condición de Diamante celestial que atrapa la Luz eterna, el Sol Jesucristo: les concede el ser, por la gracia santificante, como Ella, es decir, tener un corazón en gracia, lleno de luz y de amor, para recibir la Eucaristía, el Cuerpo sacramentado de Jesús resucitado, pero también les concede la gracia de iluminarles las mentes y los corazones con la Sabiduría y el Amor divinos, para que sus hijos fieles reconozcan a su Hijo Jesús en la Eucaristía y, reconociéndolo, lo amen y lo adoren, en el altar y en el sagrario. De esta manera, la Virgen se asegura que Jesús en la Eucaristía tenga siempre adoradores y reparadores que, con su amor y adoración, reparen permanentemente, en todo tiempo y lugar, los innumerables ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Jesús Eucaristía es continuamente ofendido.

Intención para el Día 9 de la Novena:


Nuestra Señora de la Eucaristía, concédenos recibir a tu Hijo Jesús en la Eucaristía con un corazón en gracia, lleno de la luz y del Amor divinos, y de ofrecernos como víctimas del Divino Amor y de la Divina Justicia, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Tu Hijo en la Eucaristía es continuamente ofendido.