martes, 20 de mayo de 2014

"Señor, encauza nuestras vidas para que descansemos en la paz de tu Corazón"



"Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz, redimiste al mundo".

"Señor, encauza nuestras vidas para que en medio de tantos oprobios y confusiones descansemos en la paz de tu Corazón".

"Cuánta confusión y ruptura reina en el mundo.
Cuánto han invadido a las almas que no encuentran consuelo porque el mundo las confunde, el mundo no les permite ver lo que merece ser visto y apreciado: mi Verdad.
El mundo solo resalta actos corruptos y hace diluir en medio de esa ignominia mi Luz.
Los hace perecer en las penumbras que acarrea soledad, tristeza y desconsuelo.
El mundo está tan convulsionado que no les permite ver lo que realmente los renace a mi paz, lo que los valoriza como personas y los hace ser almas dignas y felices, almas que se plenifiquen en un AMOR que los abraza con misericordia, los anima y los consuela.
Es mi Corazón un aliento necesario y urgente para que descansen y vivan en Mí.
Soy quien la vida les dio y quien se ocupa y ocupará siempre y cuando lo permitan, me abran su alma para que Yo reine en ella y para que cambie el dolor y tristeza en fortaleza y paz.
Los amo y me es muy gratificante que me busquen y que se aniden en mi misericordioso Corazón".

domingo, 4 de mayo de 2014

Mientras vuestras almas descansen en Mí, a nada deben temer


"Señor, te damos gracias por todo lo que nos pasa, por las caídas que nos fortalecen, por el dolor que nos purifica y por todo lo Tú dispongas, porque sabemos que es para nuestro bien.
Ayer pensaba pedirte que quites los dolores a quienes sufren sin consuelo, pero al mirarte en la Eucaristía, comprendí que lo  que más vale y más hace grata al alma para tu Reino es el alma dócil a tus designios, es el alma que se abnega a la Misericordia de tu Corazón y descansa en él.
En Vos,Señor, recobramos las fuerzas, nos levantas con tanto amor y nos animas a continuar en el camino hacia tu gloriosa Resurrección.
Padre del cielo, danos valentía para cargar el sufrimiento sin quejarnos, para que se nos haga gozo interior y nos prepare para encontrarnos en tu resplandor eterno y al estar cara a cara con Vos nos invada tu Misericordia y nos recibas con gozo en tan grata plenitud.
Vive en nosotros, Señor, no permitas que seamos inútiles, haznos siervos fieles y sensatos para tu plan salvífico".

"En vuestra resignación obra mi Amor y mi Paz.
Anhelen vivir en el dolor, anhelen ser almas que calmen el dolor de mi Corazón y que abran a los demás una ventana de esperanza, una luz que pese a los tormentos y turbulencias, no se apague.
No evadan las pruebas que son parte de vuestra purificación y vivan conforme a lo que de Mí se disponga.
Lo que más brilla en la eternidad es lo que más sufrió en la tierra.
Es el alma que se dejó moldear y derramó con confianza y entrega sus lágrimas en mi Corazón.
Es mi Corazón tan misericordioso que los libera de ataduras y de cadenas esclavizantes.
El dolor los eleva más a Mí, los hace acercarse cada vez más a mi glorioso Corazón.
No confundan dolor con desgracia.
El dolor es pura gracia y será vuestro consuelo eterno.
El dolor es un don, un glorioso regalo que se dispensa solo a los elegidos, a los que prevalecen en el camino de mi luz y perduran en el Amor.
Mis pequeños, no busquen ser comprendidos, el mundo no acompaña, Yo solo puedo comprenderlos y sostenerlos.
No tengan miedo, son mis fuerzas vuestras fuerzas, son mis destellos reposo para vuestras almas.
Mientras vuestras almas descansen en Mí, a nada deben temer.
Son como vasijas de barro que mientras conservan pura y límpida el alma, no se quebrantará, pero si la dejan contaminar, se quebrará y no vivirán para siempre".

martes, 29 de abril de 2014

Bendigo vuestra firme y fiel disposición de amar y querer gozar en la eternidad junto a Mi Misericordioso Corazón


"Señor, gracias por todo lo bueno que me concedes. 
Sé que nada es mérito mío, que lo bueno que obro es solo Providencia y que no debo aferrarme a nada, solo debo perseverar en la oración que me une fuertemente a tu Misericordia.
Gracias Padre Bueno porque te preocupas por mejorar mi corazón, por interceder con tan grande Amor y ternura.
¡Bendito seas Padre de Eterno Amor!
¡Bendita tu gran Obra de Misericordia!
Concédenos vivir siempre necesitados de tu paz, de tu luz, de tu perdón.
Auxílianos cuando nos desviemos del verdadero camino y recompone nuestras negligencias en una ofrenda digna para tu gloria, que nada nos distraiga Señor, para que con humildad y alegría vivamos arraigados a tu benévolo Corazón.
Dispón de nosotros y haznos gratos para tu Reino celestial.
Bendito seas, Padre amado.
Bendito tu misericordioso Corazón".

"No os aflijáis, hijos míos.
Los guío con venturoso Amor, no permitiré que se evadan de mi Luz. Nada podrá hacerlos cambiar, nada podrá contra Mí. 
Soy quien los guía y protege.
Soy el Pastor que vosotros necesitáis para reconstruir el Amor que se ha perdido, para que nuevamente brille en las almas mi Luz de esperanza.
Bendigo vuestros días.
Bendigo vuestra firme y fiel disposición de amar y querer gozar en la eternidad junto a Mi Misericordioso Corazón".

miércoles, 23 de abril de 2014

Con mi gracia les bendigo


"Señor Padre Misericordioso y Redentor, derrama en nosotros tus siervos tu bondad y benevolencia para seamos almas eficaces y perseverantes.
Haznos erradicar todo desconsuelo para que con alegría y humildad te hagamos conocer y amar.
Tú sabes que no es posible hacerte conocer en la tristeza y el desánimo y que solo tus fuerzas y tu consuelo nos hace resplandecer tu Amor.
Somos simples almas que necesitan ser iluminadas para encender el fervor hacia tu Misericordia.
Cuán grato es, Señor, hablar de la Eucaristía.
Cuanto impulso nos engendras para que amando esa simpleza tan pura en donde Tú resides podamos hacer que los demás también te amen y te adoren.
En tus puros destellos nos refugiamos y desde allí nos fortalecemos y nos plenificamos en tu filial amor.
Son tus gracias bendiciones que nos animan a continuar en la fidelidad y a rescatar con tu paz la soledad que abruma a muchos y que no les permite ver.
Papá del cielo necesito superar esta angustia que no me deja disponerme en totalidad.
Aplaca mis penas, aliéntame para que pueda traslucir paz y alegría.
Te amo Señor y necesito que también todos tus hijos vivencien el verdadero AMOR, el que nunca se apaga, sino el que ilumina hasta la eternidad.
Te amo Señor y te ofrezco todo lo que mi alma sufre.
Ven, Padre Eterno, a nuestro auxilio y líbranos de todo tormento mundano. 
Haznos luminosos para frente a tu plenitud nos unamos a Vos y nos llenemos de gozo celestial".

"En los caminos de Misericordia los acojo para que puedan ser almas refulgentes y animadas, con mi gracia les bendigo y los abrazo hasta mi misericordioso Corazón.
No teman, es vuestra morada mi plenitud en donde vuestra pequeñez descansará eternamente y se regocijará junto a Mí".

martes, 29 de octubre de 2013

Novena a Nuestra Señora de la Eucaristía (IX)


         Meditación

         Nuestra Señora de la Eucaristía es “la Mujer revestida de sol” (Ap 12, 1) y es la Mujer revestida de sol porque el sol es el símbolo de la gracia divina y la Virgen es la Inhabitada por la Gracia Increada porque es la Inmaculada Concepción, la Concebida en gracia y sin mancha de pecado original, la Inhabitada por el Espíritu Santo desde su Concepción Purísima. Si el sol es símbolo de la gracia divina, Nuestra Señora de la Eucaristía es la Mujer revestida de sol porque Ella lleva en sí misma al Sol de justicia, Jesucristo, Luz indefectible y Lámpara de la Jerusalén celestial.
Nuestra Señora de la Eucaristía es la Mujer revestida de sol porque Ella aloja en su seno, por la Encarnación, al Sol de justicia, Jesucristo, comportándose de esta manera a modo de diamante celestial que atrapa la luz solar para luego irradiarla: así como un diamante atrapa en su seno la luz del sol y, antes de irradiarla, resplandece con esta luz, así la Virgen María recibe en su seno virginal a la Luz eterna del Padre, su Hijo Jesucristo, para luego irradiarlo al mundo como Luz eterna que proviene de la Luz eterna, Luz que derrota para siempre las tinieblas del error, del pecado y del infierno. Y así como es la Virgen, así es la Iglesia, de quien Nuestra Señora de la Eucaristía es modelo, porque la Iglesia, por la liturgia de la Santa Misa, recibe en su seno purísimo, el altar eucarístico, a la Luz eterna del Padre, Jesucristo, y la concentra, cual diamante celestial, en la Eucaristía, irradiando al mundo la Luz del Padre, Jesús en la Eucaristía. Así como Nuestra Señora de la Eucaristía se comporta, en la Encarnación y en el Nacimiento milagroso de Jesús, como un diamante, porque atrapa en su seno virginal a Jesús, Luz que procede eternamente del Padre, así la Santa Madre Iglesia, por el poder del Espíritu Santo, prolonga y renueva la Encarnación y el Nacimiento del Hijo de Dios en la consagración, comportándose en la Santa Misa cual otro diamante sobrenatural que encierra a la Luz del Padre en las apariencias del pan y del vino, Jesús en la Eucaristía.
Nuestra Señora de la Eucaristía, la Mujer revestida de sol, recibe en su seno purísimo y lleno de luz a su Hijo Jesús, que es Dios Hijo y, como tal, Invisible, para revestirlo con su carne y con su sangre, como hace toda madre con su hijo, para luego darlo a luz al mundo como Pan de Vida eterna y de esta manera anticipa y prefigura la Santa Misa, en la que la Iglesia, Esposa de Cristo, Inmaculada y Santa y también ella revestida de sol a causa de su pureza, recibe en su seno purísimo, el altar eucarístico, a Jesús, Dios Hijo, para revestirlo con las apariencias de pan y de vino y así hacerlo visible ante e mundo, para entregarlo al mundo como Pan de Vida eterna.
De esta manera, siendo Nuestra Señora de la Eucaristía la prefiguración y el anticipo, en el que está contenida la Santa Misa, por medio de la cual la Iglesia da al mundo el Pan Vivo bajado del cielo, la Hostia Inmaculada que ilumina las tinieblas del mundo y del hombre, la Virgen de la Eucaristía se contrapone así al oscurecimiento de la fe en la Eucaristía, puesto que Ella ilumina las mentes y los corazones para que los hombres puedan reconocer, en la Eucaristía, no a un simple pan bendecido en una ceremonia religiosa, sino al Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado, que está vivo y con su Cuerpo glorioso y resucitado en el Santísimo Sacramento del altar.
Nuestra Señora de la Eucaristía es la Mujer que, en el Apocalipsis, protege al Niño del ataque del Dragón: “El Dragón se detuvo delante de la Mujer (…) para devorar a su hijo en cuanto diera a luz (pero) la Mujer dio a luz a su hijo y este fue arrebatado al trono de Dios” (12, 1-5): en esta defensa que la Virgen hace de su Hijo Jesús, está representada la defensa que la Iglesia, con su Magisterio infalible, realiza frente a todas las deformaciones de la fe en la Eucaristía, porque así como en el Apocalipsis el Dragón intenta matar al Niño, así en la historia de la Iglesia las herejías intentan, con sus errores, matar la fe verdadera en la Presencia real de Jesús en la Eucaristía. Pero esta defensa de la Virgen representa también la defensa contra los ataques de los paganos y satanistas que buscan, de todas las maneras posibles, profanar la Eucaristía.
Por este motivo, a sus devotos, Nuestra Señora de la Eucaristía les concede la gracia de imitarla a Ella en su condición de Diamante celestial que atrapa la Luz eterna, el Sol Jesucristo: les concede el ser, por la gracia santificante, como Ella, es decir, tener un corazón en gracia, lleno de luz y de amor, para recibir la Eucaristía, el Cuerpo sacramentado de Jesús resucitado, pero también les concede la gracia de iluminarles las mentes y los corazones con la Sabiduría y el Amor divinos, para que sus hijos fieles reconozcan a su Hijo Jesús en la Eucaristía y, reconociéndolo, lo amen y lo adoren, en el altar y en el sagrario. De esta manera, la Virgen se asegura que Jesús en la Eucaristía tenga siempre adoradores y reparadores que, con su amor y adoración, reparen permanentemente, en todo tiempo y lugar, los innumerables ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Jesús Eucaristía es continuamente ofendido.

Intención para el Día 9 de la Novena:


Nuestra Señora de la Eucaristía, concédenos recibir a tu Hijo Jesús en la Eucaristía con un corazón en gracia, lleno de la luz y del Amor divinos, y de ofrecernos como víctimas del Divino Amor y de la Divina Justicia, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Tu Hijo en la Eucaristía es continuamente ofendido.

domingo, 27 de octubre de 2013

Novena a Nuestra Señora de la Eucaristía (VIII)



         Meditación

         Nuestra Señora de la Eucaristía es modelo de la Iglesia, lo cual significa que lo que sucede en Ella, se da luego en la Iglesia, sobre todo en la Santa Misa: así como la Virgen concibe por obra y gracia del Espíritu Santo al Hijo de Dios en su seno purísimo, para donarlo al mundo como Pan de Vida eterna, así la Santa Madre Iglesia, por el poder del mismo Espíritu Santo, concibe al Hijo de Dios en su seno purísimo, para darlo a luz al mundo como Pan de Vida eterna; así como la Virgen ofrece a su Hijo en el Calvario, en el Santo Sacrificio de la Cruz, sacrificio por el cual Jesús salva al mundo por medio de la efusión de Sangre de su Corazón traspasado, así la Santa Madre Iglesia ofrece al Hijo de Dios en el Nuevo Monte Calvario, el altar eucarístico, quien así renueva y actualiza el Santo Sacrificio de la Cruz, para la salvación del mundo, por medio de la efusión de Sangre de su Corazón traspasado, Sangre que es recogida en el cáliz del sacerdote ministerial y dada a beber a las almas que lo reciben con fe y con amor.
         Así como la Virgen acompañó a su Hijo Jesús en la Pasión, a lo largo del Camino Real del Calvario y estuvo al pie de la Cruz, ofreciéndolo y ofreciéndose por la salvación de los hombres que Ella adoptó como hijos por mandato divino, así la Virgen acompaña a sus hijos adoptivos en el camino de la vida, conduciéndolos al Nuevo Monte Calvario, la Santa Misa, y permanece al pie de la Cruz del altar, ofreciéndose a sí misma y ofreciéndolos a sus hijos adoptivos como víctimas unidas a la Víctima Inocente, Cristo Jesús, el Cordero de Dios, para la salvación de las almas.
         Por todo esto, Nuestra Señora de la Eucaristía es modelo de la Iglesia y todo lo que sucede en Ella, se da luego en la Iglesia, en la Santa Misa.

         Intención para el Día 8 de la Novena:


         Nuestra Señora de la Eucaristía, intercede por nosotros para que veamos en Ti y en el don que nos haces de tu Hijo Jesús, a la Santa Madre Iglesia que, en la Santa Misa, nos ofrece al Hijo de Dios en la Eucaristía.

sábado, 26 de octubre de 2013

Novena a Nuestra Señora de la Eucaristía (VII)


         Meditación
         Nuestra Señora de la Eucaristía es María, la Madre de Jesús de Nazareth; cuando se contempla la imagen, se tiene la idea de una grácil y frágil mujer joven que lleva, orgullosa, en sus brazos, a su niño; ambos están buscando ya sea un lugar fresco en la casa, para deleitarse con las uvas que acaban de cortar de la vid de su patio, o bien están ofreciendo, al interlocutor que se les acerca, estas uvas, para compartirlas con él. Esto es lo que nos dice la imagen, vista con los ojos del cuerpo, que no ven más allá de lo que aparece y que, para las cosas de Dios y sus misterios, son ciegos completamente.
         Pero vista con los ojos de la Fe, la imagen nos dice algo mucho más misterioso e incomprensiblemente más profundo: Nuestra Señora de la Eucaristía es la Celestial Capitana que se enfrenta al Dragón Rojo y la bestia negra, la masonería, el ejército dirigido por Satanás; ejército que cuenta con innumerables soldados a su servicio, todos activos y puestos a trabajar a las órdenes del ángel caído, quien tiene un objetivo bien preciso: desterrar del corazón del hombre el amor y el conocimiento del único Dios verdadero, Dios Uno y Trino, para iniciar a la humanidad entera en el ocultismo y lograr así la consagración luciferina de toda la humanidad; ejército que se muestra sumamente activo a lo largo y ancho del mundo, captando cada vez más adeptos a través de la secta luciferina llamada “Nueva Era”, “Conspiración de Acuario”, o “New Age”; ejército que está logrando su cometido, porque está llevando un número cada vez más grande de almas a los abismos del infierno; ejército que trabaja activamente y con mucha eficacia, para sembrar el error y profanar todo lo sagrado, lo bueno, lo justo, conduciendo a la apostasía y al error.
         Nuestra Señora de la Eucaristía es la Celestial Capitana del Ejército de Dios, formado por los ángeles y los santos del cielo y por los hombres que reconociéndose pecadores, desean combatir contra el pecado en sus almas y en el mundo, para vivir la vida de la gracia.
         Las armas que nos da esta Celestial Capitana son armas que vuelven invencibles a quienes las manejen, y les conceden un triunfo rotundo y seguro; son armas que permiten detectar las insidias de Satanás y alejar al Ángel caído de la propia vida y de la vida de los seres queridos: la Cruz de su Hijo Jesús, su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad, la Eucaristía; el Santo Rosario; la confesión sacramental frecuente; los sacramentales, como el agua bendita y el Santo Escapulario, sea el del Carmen o el Verde; la bondad del corazón y la santidad de vida, que viene solo y únicamente por la gracia de Jesús comunicada por los sacramentos, la fe y la oración, y las obras de misericordia corporales y espirituales, como expresión práctica de esta bondad y santidad.
         Nuestra Señora de la Eucaristía, al igual que a los sirvientes en las Bodas de Caná, que siguiendo las órdenes de Jesús llenaron las tinajas vacías con agua, para que Jesús convirtiera el agua en vino, nos dice: “Haced lo que Él os diga”, y lo que Él dice es que usemos las armas que nos da su Madre, la Virgen. De esta manera, las tinajas vacías, los corazones nuestros y los de nuestros seres queridos, y todo el mundo, se llenarán de la gracia de Dios, como paso previo para ser llenados con el Vino de la Alianza Nueva y Eterna, la Sangre del Cordero de Dios. Y así, Dios Uno y Trino obtendrá el triunfo más rotundo, triunfo que ya está logrado en la Cruz de Jesús, y es el de ser adorado, bendecido, amado y glorificado por sus hijos, los hombres de todas las razas, de todos los tiempos.

         Intención para el Día 7 de la Novena:

         Nuestra Señora de la Eucaristía, concédenos la gracia de dar valiente testimonio público de Cristo, frente al neo-paganismo imperante, para que Cristo sea conocido y amado por todos los hombres. Amén.