domingo, 2 de septiembre de 2012

Novena a Nuestra Señora de la Eucaristía 5



Nuestra Señora de la Eucaristía, las uvas del Niño y las Bodas de Caná
         Las uvas que trae el Niño nos recuerdan al vino que se elabora con ellas, y el vino a su vez nos recuerda al episodio de las Bodas de Caná. Es importante meditar el episodio, el cual está representado en la imagen de la Virgen de la Eucaristía.
En el episodio evangélico, los esposos se quedan sin vino, lo cual supone un grave contratiempo en un momento de fiesta y de celebración. Ante la situación, es la Virgen María quien se percata de lo sucedido y, movida por su amor maternal, decide intervenir a favor de los esposos, pidiendo a Jesús un milagro: “Hijo, no tienen vino”.
La falta de vino en la fiesta de los esposos significa la vida humana, la vida del hombre, de todo hombre, sin fe sobrenatural en Cristo Dios. El hecho de que los esposos no puedan celebrar, al haberse terminado el vino, significa que la vida humana, sin fe en Cristo Jesús como Dios Hijo encarnado, es una vida vacía y sin gusto, sin sentido, tal como una tinaja vacía.
Es por esto que cuando la Virgen le dice a Jesús: “Hijo, no tienen más vino”, le está diciendo también: “Hijo, no tienen más fe en Ti; haz un milagro, obra en sus vidas, ilumina sus corazones, para que así iluminados te contemplen, te amen, y salven sus almas”. En Caná, la Virgen le pide un milagro a Jesús, para que los esposos puedan alegrar su boda; en respuesta, Jesús obra un maravilloso milagro, convirtiendo el agua de las tinajas, en vino exquisito, de la mejor calidad. A pedido de su Madre, la Virgen, Jesús obra un milagro, por medio del cual los esposos no solo se alegran porque ya tienen vino para festejar, sino ante todo porque quedan deslumbrados por la Persona del Hijo de Dios encarnado, Jesús de Nazareth, que les concede un nuevo y más profundo motivo de alegría: Dios se ha encarnado para llevarnos a la vida eterna, a la feliz contemplación de la Trinidad en los cielos.
Las uvas del Niño de la Virgen de la Eucaristía nos recuerdan entonces al milagro de la conversión del agua en vino en las Bodas de Caná, milagro que anticipa y prefigura el don de la fe sobrenatural en Cristo Dios, fe que da sentido a la vida y la colma de dicha celestial, embriagando al alma con la Alegría misma de Dios.
Oración para el Día 5 de la Novena: Nuestra Señora de la Eucaristía, haz que nuestros corazones, al beber el Vino de la Alianza Nueva y Eterna, la Sangre de Jesús, rebosen con la Alegría del Amor divino.

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