martes, 7 de junio de 2011

Abrid más vuestro corazón a los necesitados de Mi Verdad, de Mi Bondad y Misericordia



Señor mío, Jesús mío, os ruego disculpes y purifiques mi intención, la que quizás fue una tentación o una falta de confianza a tu Corazón. Señor, ayúdame a comprender como Tú lo haces, ayúdame y enséñame a servir como Tú, Señor mío, lo haces, sin saber porqué, para qué o para quién, sino simplemente con sencillez y humildad. Me hiciste saber que no todo lo que brilla también brilla en su interior; me enseñaste que hay que darse sin esperar nada a cambio y que si hay algo que nos moleste de alguien, ofrecerlo a tu Corazón, porque con certeza tu Corazón obrará y encontraremos así, en esa confianza, una alegría exultante que solo proviene de tu Amor, que se da sin medidas y sin limitaciones. Bendícenos, Señor, para que desde esa gracia tan eficiente para el alma, crezcamos de tu mano y arraigados a tu santa Voluntad.
"Cuando un pecador se arrepiente y vuelve a Mí, Yo lo recibo con inmensa alegría y os agradezco a vosotros que me traéis almas y no os negáis jamás a abrirle la casa y el corazón a aquellos que me buscan.
Vosotros sois mis caminos, y Yo vuestra luz.
Os bendigo y espero más aún de vosotros, mis hijos".
Madre, estoy deshecha porque sé que he pecado y he ofendido a Mis Padres del cielo. Me siento muy mal y necesito que me alivies. Qué tan mal hice, Madre mía, ¿qué fue lo que cambió mi corazón?
"Hija mía, nada cambió tu corazón. Son momentos de poca confianza y de querer resolver por sí solos todo lo que os preocupa. Debéis aprender a aceptar lo que os pesa y a confiar, porque será resuelto por nosotros, tus Padres del cielo.
Para nosotros nada es imposible; todo se corrige confiando y no huyendo a vuestra propia voluntad.
No tengas miedo, está mi alma sedienta de amor y comprensión".
Padre mío, ¿puedo hablar con ella y explicarle lo que me aturde su voz, o que rece un poquito más bajo, para que pueda encontrarme con mis Padres del cielo? ¿Por qué, Padre mío, no puedo llegar a un recogimiento interior cuando escucho su voz? ¿Por qué me resulta insoportable su forma de orar? Padrecito, contéstame, por favor.
"Hija mía, aún no estás preparada para compartir mis enseñanzas.
Aún no has abierto del todo tu corazón.
Debéis servir como Yo os he enseñado, olvidándoos de vosotros mismos y ocupando el lugar del otro.
En ese "otro" estoy Yo, esperando ser comprendido, valorado y amado.
No sean conductores de caminos que desalientan al prójimo y que lo hacen sentir que no les pertenece Mi Corazón.
No, hijos míos, abrid más vuestro corazón a los necesitados de Mi Verdad, de Mi Bondad y Misericordia.
Acojan a los que, perdidos en un abismo de incomprensión y soledad, se sienten discriminados por un mundo insensible y negligente de Amor.
Cuando se oprime vuestra alma al Amor de mis hijos, se oprime también vuestra fe hacia Mi Corazón".

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