jueves, 14 de abril de 2011

Jesús ora en el Huerto

"Sufrí en el Huerto más que en el Calvario".


Nadie cree en verdad que sudé sangre aquella noche en Getsemaní y pocos creen que sufrí mucho más en esas horas que en la crucifixión. Fue más dolorosa, porque Me fue manifestado claramente que los pecados de todos eran hechos Míos y Yo debía responder por cada uno. Así Yo, inocente, respondí al Padre como si fuese verdaderamente culpable de deshonestidad.

Yo, puro, res-pondí al Padre como si estuviese manchado de todas las impurezas que han hecho ustedes, mis hermanos, deshonrando a Dios, que los creó para que sean instrumentos de la grandeza de la creación y no para desviar la naturaleza concedida a ustedes, con el fin de llevarla gradualmente a sostener la visión de la pureza en Mí, su Creador.

Por lo tanto, fui hecho ladrón, asesino, adúltero, mentiroso, sacrílego, blasfemo, calumniador y rebelde al Padre, a quien He amado siempre.En esto, precisamente, consistió Mi sudor de sangre: en el contraste entre Mi amor por el Padre y Su Voluntad. Pero obedecí hasta el fin y, por amor a todos, Me cubrí de la mancha con tal de hacer el Querer de Mi Padre y salvarlos de la perdición eterna.Considera cuántas agonías más que mortales tuve aquella noche y, créeme, nadie podía aliviarme en tales congojas, porque más bien veía cómo cada uno de ustedes se dedicó a hacerme cruel la muerte que se Me daba en cada instante por las ofensas cuyo rescate He pagado por entero. Quiero que se conozca una vez más cómo amé a todos los hombres en aquella hora de abandono y de tristeza sin nombre...

Es tiempo de trabajar, no Me pidas nada porque hay alguien que piensa en tí.Quiero decir a Mis almas la amargura, el tremendo dolor que llenaba Mi Corazón esa noche. Si bien era grande Mi alegría de hacerme compañero de los hombres hasta el fin de los siglos y Alimento divino de las almas, y veía cuántas Me rendirían homenaje de adoración, de amor, de reparación, no fué poca la tristeza que Me ocasionó el contemplar a todas aquellas almas que habrían de abandonarme en el Sagrario y cuántas dudarían de Mi presencia en la Eucaristía.

¡En cuántos corazones manchados, sucios y completamente desgarrados por el pecado tendría que entrar y cómo Mi carne y Mi Sangre, profanadas, se convertirían en motivo de condenación para muchas almas! Tú no puedes comprender la forma en la cual contemplé todos los sacrilegios, ultrajes y tremendas abominaciones que se cometerían contra Mí... Las muchísimas horas que iría a pasar sólo en los Sagrarios.

¡Cuántas noches largas! ¡Cuántos hombres rechazarían los amorosos llamados que les dirigiría!Por amor a las almas, permanezco prisionero en la Eucaristía, para que en sus dolores y pesares vayan a consolarse con el más tierno de los corazones, con el mejor de los padres, con el más fiel amigo. Pero ese amor, que se consume por el bien de los hombres, no va a ser correspondido.

Moro en medio de los pecadores para ser su salvación y su vida, su médico y su medicina; y ellos, en cambio, pese a su naturaleza enferma se alejan de Mi, Me ultrajan y Me desprecian.¡Hijos Míos, pobres pecadores! No se alejen de Mí, los espero noche y día en el Sagrario. No voy a reprochar sus crímenes. No voy a echarles en cara sus pecados. Lo que haré será lavarlos con la Sangre de Mis llagas. No teman, vengan a Mí. ¡No saben cuánto los amo!

Y ustedes, almas queridas, ¿por qué están frías e indiferentes a Mi amor? Sé que tienen que atender las necesidades de su familia, de su casa y del mundo que los solicita sin cesar. Pero, ¿no tendrán un momento para venir a darme prueba de su amor y de su gratitud? No se dejen llevar de tantas preocupaciones inútiles y reserven un momento para venir a visitar al Prisionero del amor.

Si su cuerpo está enfermo, ¿no pueden encontrar unos minutos para buscar al Médico que debe curarlos? Vengan a quien puede devolverles las fuerzas y la salud del alma... Den una limosna de amor a este Mendigo divino que los llama, los desea y los espera.

Estas palabras producirán en las almas el efecto de una gran realidad. Penetrarán en las familias, en las escuelas, en las casas religiosas, en los hospitales, en las prisiones, y muchas almas se rendirán a Mi amor.

Los más grandes dolores Me vienen de las almas sacerdotales y religiosas.

En el instante de instituir la Eucaristía, vi a todas las almas privilegiadas que se alimentarían con Mi Cuerpo y con Mi Sangre, y los efectos producidos en ellas. Para algunas, Mi Cuerpo sería remedio a su debilidad; para otras, fuego que llegaría a consumir sus miserias, inflamándolas con amor. ¡Ah!... Esas almas reunidas ante Mi, serán un inmenso jardín en el cual cada planta produce diferente flor, pero todas me recrean con su perfume... Mi Cuerpo será el sol que las reanime. Me acercaré a unas para consolarme, a otras para ocultarme, en otras descansaré.

¡Si supieran, almas amadísimas, cuán fácil el consolar, ocultar y descansar a todo un Dios!

Este Dios que los ama con amor infinito, después de librarlos de la esclavitud del pecado, ha sembrado en ustedes la gracia incomparable de la vocación religiosa, los ha traído de un modo misterioso al jardín de sus delicias. Este Dios, Redentor suyo, se ha hecho su Esposo. Él mismo los alimenta con Su Cuerpo purísimo y con Su Sangre apaga su sed. En Mí encontrarán el descanso y la felicidad.

¡Ay, hijita! ¿Porqué tantas almas, después de haberlas colmado de bienes y de caricias, han de ser motivo de tristeza para Mi Corazón? ¿No Soy siempre el mismo? ¿Acaso He cambiado para ustedes?... ¡No! Yo no cambiaré jamás y, hasta el fin de los siglos, los amaré con predilección y con ternura.

Sé que están llenos de miserias, pero esto no me hará apartar de ustedes Mis miradas más tiernas y con ansia los estoy esperando, no sólo para aliviar sus miserias, sino también para colmarlos de Mis beneficios.

Si les pido amor, no Me lo nieguen; es muy fácil amar al que es el Amor mismo. Si les pido algo caro a su naturaleza, les doy juntamente la gracia y la fuerza necesaria para que sean Mi consuelo.

Déjenme entrar en sus almas y, si no encuentran en ellas nada que sea digno de Mi, díganme con humildad y confianza: “Señor, ya ves los frutos que produce este árbol, ven y dime qué debo hacer para que, a partir de hoy, broten los frutos que Tú deseas”.

Si el alma Me dice ésto con verdadero deseo de probarme su amor, le responderé: Alma querida, deja que Yo mismo cultive tu amor...¿Sabes los frutos que obtendrás? La victoria sobre tu carácter reparará ofensas, expiará faltas. Si no te turbas al recibir una corrección y la aceptas con gozo, obtendrás que las almas cegadas por el orgullo se humillen y pidan perdón.

Esto es lo que haré en tu alma si Me dejas trabajar libremente. No florecerá en seguida el jardín, sino que darás gran consuelo a Mi Corazón...

De Mi Pasión quiero que consideres, sobre todo, la amargura que me causó el conocer los pecados que, oscureciendo la mente del hombre, lo llevan a las aberraciones. Estos pecados se admiten, la mayoría de las veces, como fruto de una natural conveniencia a la cual se dice, no puede oponerse la propia voluntad.

Hoy, muchos viven con graves pecados culpando a otros o al destino, sin posibilidad de salir de ellos. Esto ví en Getsemaní y conocí el gran mal que absorbería Mi Alma.

¡Cuantos se pierden así y cómo sufrí por ellos! Aún hoy, cuánto sufre Mi Corazón; y queriendo hallar alivio en Mis almas, Voy a ellas y las encuentro dormidas. Más de una vez, cuando quise despertarlas y sacarlas de sí mismas, de sus preocupaciones, Me contestan —si no con palabras, con obras: “ahora no puedo, estoy demasiado cansada, tengo mucho que hacer, ésto me perjudica la salud, necesito un poco de tiempo, quiero algo de paz.”

Insisto y digo suavemente a esa alma: No temas; si dejas por Mí ese descanso, Yo te recompensaré. Ven a orar Conmigo, ¡tan sólo una hora! ¡Mira, que en este momento es cuando te necesito! ¿Si te detienes, ¿ya se te hará tarde? ¡Cuántas veces oigo la misma respuesta! Pobre alma, no has podido velar una hora Conmigo.

Dentro de poco vendré y no Me oirás, porque estás dormida... Querré darte la Gracia pero, como duermes, no podrás recibirla y, ¿quién te asegura que tendrás después fuerza para despertar?... Es fácil que, privada de alimento, se debilite tu alma y no puedas salir de ese letargo.

A muchas almas las ha sorprendido la muerte en medio de un profundo sueño y, ¿dónde y cómo han despertado?

Almas queridas, deseo enseñarles también cuan inútil y vano es querer buscar alivio en las criaturas.

¡Cuántas veces están dormidas y, en vez de encontrar el alivio que voy a buscar en ellas, salgo con amargura porque no correponden a Nuestros deseos ni a Nuestro amor.

Cuando oré a Mi Padre y pedí ayuda, Mi alma triste y desamparada padecía angustias de muerte. Me sentí agobiado con el peso de las más negras ingratitudes.

martes, 12 de abril de 2011

Yo Soy vuestra vida, vuestra luz y vuestro refugio de Amor verdadero


"Mis hijos.
Abrid vuestro corazón a mis enseñanzas y obrad acorde a ellas, a mi Voluntad.
Ofreced todo cuanto os acontece y seréis salvos en Mí.
Mirad, mis hijos, con la mirada translúcida de amor y pureza y veréis que existen todavía corazones esperanzados y deseosos de AMOR.
No siempre se alcanza la gloria obrando y orando. Alcanzarán Mi gloria cuando pongan el corazón en vuestro obrar y en vuestra oración.
Seréis fecundos en la medida que déis frutos de Verdad que se intensifiquen y multipliquen y sean perpetuos cúmulos de AMOR.
Si os pesan y angustian situaciones presentes y aún pasadas, llevadlas a Mi Corazón, que Yo os haré de ellas una hermosa corona para Mi Pasión y os fortaleceré desde Mi Amor en la esperanza de la Resurrección.
Desde vuestra entrega y sufrimiento podré haceros brillar y resplandecer en el Reino de los cielos.
Yo Soy vuestra VIDA, vuestra luz y vuestro refugio de AMOR VERDADERO".
Jesús.

viernes, 8 de abril de 2011

La apostasía se basa en el error y la falsedad

La apostasía se palpa por su ignominia y falta de verdad; un apóstata confirma o supone cosas o dichos que son falsos y que no tienen sentido cristiano. Tiene sentimientos ficticios y superficiales; son poco confiables y confunden aún al más sabio de los sabios. Es innovador, pero sus ideas siempre giran alrededor de lo mismo; llega a exponer situaciones confusas que alteran las estructuras que no tienen buen fin ni buen sostén, ya que se sostienen en sentimientos vacíos y débiles.


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La luz que irradia un alma en gracia es la evidencia de Jesús y María, es el AMOR que nutre y une a lo salvífico, a lo que VIVIFICA y PERMANECE albergando serenidad y gozo.
Todo lo que proviene de nuestro Padre es resplandeciente y deja en nosotros paz.

Sólo el poder del Amor eterno sosiega y calma


María: "Ejerced en vosotros una unión más fuerte con Jesús, oprimid todo vuestro apego a lo mundano y seguidle.
Es su Corazón tan pleno de Amor el que los espera y los invita a ser VERDAD y VIDA en este mundo.
Los invita a que sean testigos de su VERDAD y a que irradien toda su luz evangelizadora.
Sean puros, mis hijos, porque desde esa pureza podrán ser abundantes para la gloria".
Jesús: "Es el poder de la tierra el que agrede vuestro espíritu, que frustra vuestro obrar. Sólo el poder de lo eterno, el poder del Amor, sosiega y calma, los ampara y beneficia en vuestro peregrinar hacia la luz, hacia el perdón que los reconcilia con Mi Corazón, con Mi Pasión, la que les evidencia cuánto los AMO y cuánto es de inmenso e incalculable el Amor que siente un Padre por sus hijos.
Un padre se olvida de sí para cobijar a sus hijos y hacerles sentir la calidez de su AMOR que aplaca todo desánimo y toda obstinación mediante una fuerza que sólo su corazón puede reflejar".



jueves, 7 de abril de 2011

Benditos quienes obren con amor puro y misericordioso


En todo renacer (a la gracia. N. del R.) se evidencia la Presencia salvífica de Jesús.
En todo ACTO DE AMOR se contempla la infinita y SUBLIME MISERICORDIA DE JESÚS.
"Benditos los que realicen desde un AMOR PURO Y MISERICORDIOSO OBRAS PARA RENACER ALMAS A LA "LUZ DE LA VERDAD", A LA LUZ DE LA VIDA.

miércoles, 6 de abril de 2011

Hijos, Jesús nunca los abandona


"Mis hijos: en cada misión que Jesús os envía desde su AMOR MISERICORDIOSO, os bendice y os realza a la luz de su santa SABIDURÍA.
Él siempre SERÁ VUESTRA GUÍA SI SE LO PERMITEN.
ÉL NUNCA LOS ABANDONA CUANDO OS CONCEDE UNA MISIÓN; OS FORTALECE CON INFINITAS GRACIAS.
Aprended, hijos míos, a percibirlas y obrad desde su paz.
Toda misión que se os encomienda DEBE SER ACEPTADA CON GRATITUD Y REALIZADA CON FIDELIDAD Y CONFIANZA.
Os bendigo.
María".

martes, 5 de abril de 2011

Oren, porque sólo la oración vence al Mal


Señor, abre nuestro corazón y únelo al tuyo, para que podamos percibir y transmitir tu paz.
"Mis hijos, os concedo Mi Paz en este Mi refugio de Amor; os concedo desde Mi Corazón todo lo que me pidáis, siempre que sea para Mi Gloria.
Os revivo en el AMOR misericordioso; os revelo toda mi Bondad en la unión que se evidencia con el Pan y el Vino.
Es todo mi sufrimiento un venturoso y generoso obsequio para vuestra alma.
Fortaleceos con Mi Cruz.
Confiad en Mí y seguidMe en todo momento.
No deseseperen, esperen, y sean ocasión de alegría y confianza".

Madre mía, enséñanos a ser tu compañía y escucha en tu Corazón nuestras súplicas y ruegos.
Madre mía, Reina de la Paz, te rogamos por la paz del mundo, por los que sufren guerras, soledad, por los que agonizan o ven agonizar a sus hijos o seres queridos. Fortalécelos con tu AMOR MATERNAL y cólmalos de tu paz. Devuélveles, a los que no tienen fe, la gracia de la conversión y ábreles el corazón para que puedan ser como tú lo pides, compasivos, y ejerzan la "Caridad", olvidándose de sí mismos.

"Mis hijos.
Oren por todas las batallas, tanto mundanas como espirituales, para que triunfe siempre el Bien sobre el Mal, para que verdaderamente exista, en los que tienen un corazón de piedra, disposición para recibir las gracias que se os conceden.
Oren, mis hijos, porque será el único recurso que podrá vencer al Mal.
Oren con mucha confianza y siembren paz por donde vayan".